Una vez recolectadas las hojas, inicia un proceso de transformación que presenta uno de los mayores desafíos técnicos y ambientales para el sector.
Durante el desfibrado únicamente se logra aprovechar alrededor del cuatro por ciento del peso total de la hoja como fibra útil, es decir, como cabuya. El noventa y seis por ciento restante se convierte en biomasa residual, conocida coloquialmente como bagazo.
De una hoja de fique recién cortada, ¿cuánto se aprovecha como fibra útil?
- 4%
- De la hoja se aprovecha como fibra útil (cabuya)
- 96%
- Se convierte en biomasa residual o bagazo
La magnitud de esa proporción es difícil de exagerar. Por cada arroba de fibra que sale de una parcela, quedan en el terreno y en el punto de lavado varias veces ese peso en material vegetal húmedo. Tradicionalmente, este subproducto ha sido desaprovechado.
El impacto sobre las fuentes hídricas
El problema no es solo de volumen sino de destino. Debido a las prácticas de lavado de la fibra, los jugos del bagazo suelen verterse en fuentes hídricas, generando impactos ambientales negativos sobre quebradas y nacimientos que, en zonas de ladera, abastecen a las mismas veredas donde se procesa la fibra.
Reconocer esto no es un señalamiento a las familias productoras. Es la constatación de un vacío técnico: durante décadas no existió alternativa disponible, económica y practicable para disponer de ese residuo. El agua era el único vehículo a la mano.
Las fases del proceso de transformación
El recorrido que va de la penca cortada al hilo terminado comprende seis fases claramente diferenciadas. Cada una tiene sus tiempos, sus herramientas y sus criterios de calidad.
Cosecha
Se cortan las hojas maduras de la planta de fique y se realiza la clasificación según su calidad. Se privilegian las pencas de la base, de mayor longitud y madurez, respetando siempre el mínimo de quince a veinte hojas en el cogollo.
¿Cuántas horas debe permanecer la fibra sumergida antes del secado?
El bagazo como oportunidad
Investigaciones recientes apuntan a que el material residual del desfibrado alberga un enorme potencial para la creación de insecticidas naturales, abonos orgánicos, agrotextiles y biomantos, abriendo la puerta a una bioeconomía circular.
¿Qué puede producirse a partir del bagazo? Marca todas las que correspondan.
El cambio de mirada que esto supone es profundo. Lo que hoy se descarta como desecho —y que además genera un pasivo ambiental— podría convertirse en una segunda línea de ingresos para la misma familia que ya realiza el desfibrado, sin necesidad de sembrar una hectárea adicional. El insumo ya está allí, producido y disponible.
El noventa y seis por ciento que hoy se pierde es la mayor reserva sin explotar del sector fiquero.
Sobre el aprovechamiento del bagazo