El ecosistema fiquero sigue estando sostenido por comunidades de gran resiliencia. La producción de la cabuya es el motor de una economía popular y campesina que resistió la sustitución industrial y hoy se reinventa.
La producción nacional de cabuya se concentra en departamentos como Santander, Nariño, Antioquia, Caldas y Boyacá. Las cifras nacionales han llegado a reportar más de dieciocho mil hectáreas sembradas, cultivadas casi en su totalidad —cerca del noventa y cinco por ciento— por familias de estratos vulnerables y de ascendencia indígena o campesina.
¿Qué proporción del fique del país cultivan familias campesinas e indígenas?
- 18.000
- Hectáreas sembradas reportadas a nivel nacional
- 95%
- Cultivadas por familias campesinas e indígenas
- 5
- Departamentos concentran la producción
Ese dato define el carácter del sector. El fique no es un cultivo de agroindustria: es un cultivo de economía familiar, organizado no alrededor de grandes plantaciones sino de miles de unidades pequeñas, dispersas en zonas de ladera, donde la mano de obra es la de la propia familia.
Santander: las provincias fiqueras
En Santander, el fique es un cultivo ancestral y sostenible, fundamental en la economía del departamento. Se concentra en las provincias de Guanentá y Comunera —Mogotes, San Joaquín, Curití, Aratoca y Onzaga—, donde representa el sustento de miles de familias campesinas y artesanas.
Esta concentración territorial produce vecindad técnica: los municipios comparten variedades, herramientas, vocabulario y compradores. Esa red informal de aprendizaje es uno de los activos menos reconocidos del sector.
El origen y la época de oro en Aratoca
El trabajo manual
Los habitantes de la zona cultivaban la planta de fique y procesaban sus largas hojas de manera manual para extraer la fibra.
Lo que hoy se elabora
- Artesanías decorativas
- Piezas de exhibición, individuales, cestería y objetos de ambientación para el hogar.
- Bolsos y mochilas
- El producto de mayor rotación comercial, con fuerte demanda entre visitantes y mercados urbanos.
- Tapetes y manteles
- Piezas de mayor formato, que exigen telar y tiempos de trabajo prolongados.
- Alpargatas y otros productos utilitarios
- Calzado tradicional cuya suela trenzada mantiene viva una técnica de alta especialización.
Las dinámicas que aún limitan al sector
A pesar de la riqueza cultural del oficio, el sector se enfrenta a dinámicas complejas que conviene nombrar con precisión, porque de su diagnóstico depende cualquier política pública o proyecto de fortalecimiento: alta dependencia de intermediarios, que capturan el margen y desconectan al artesano del precio final de su pieza; bajos niveles de formalización laboral, en talleres predominantemente familiares, sin contrato ni registro contable de tiempos y costos; y la necesidad de diversificar el producto, porque la dependencia del costal ralo mantiene al sector atado a un mercado de bajo precio y alta competencia sintética.
¿Qué dinámicas limitan hoy al sector fiquero? Marca todas las que correspondan.